Mientras reordeno la esquizofrenia de mi calendario, Rocket Man de Elton John me reconcilia con los años madrileños. El traje de astronauta que ayuda a ver con distancia. Mi Dopplgänger más que una gemela siniestra, en mi caso hoy es el alter que visitó Madrid para ir al Cine Doré junto a los amigos.
Un siquiatra amigo me dijo que el subconsciente se conjuga en un tiempo pemanentemente presente. Todo es aquí, todo es ya, toda nuestra historia comprimida en un Flash back vertical.
Intento transmitirle a mis alumnos que para escribir, uno no se libera de la autobiografía (no es necesario librarse, más bien hay que embriagarse de ella). Por eso los sometí a ver "Tarnation", ejemplo casi épico de como la autobiografía puede contener una obra, y quizás al obra sane.
Al pasado hay que moderle el cuello, extrarle sangre, nutrirse.
Escribo lo que escribo, y mi novela negra me mira con enojo desde un archivo que hace mucho tiempo no abro. Le guiño el ojo de vuelta y le digo que me dé tiempo, que ya volveremos a conversar sobre Madrid una tarde tranquila. Hoy, en vez de entrar en ella prefiero teclear con un cigarro a esta hora otra cosas... sé que no hay nada como delinear personajes imaginarios, dónde se intenta a hacer justicia a las propias secuencias inconclusas, corregir los diálogos erróneos. Es en el espacio literario al fin y al cabo donde nos podemos mirar con cierto heroísmo. Robert Mckee sentencia: "Write the Truth". Y se refiere no a traicionar la ficción, pero si a instalarse de manera valiente con los grandes temas (que son dos: lo que duele y lo que se ama).
Tarareando Rocket Man los recuerdo: Sergio, Marta, Raquel, Nieves, Rodrigo... se les quiere desde este lado del océano...
0 comments/write to me:
Post a Comment